lunes, 10 de septiembre de 2018

Me tomo 5 minutos...

Me tomo 5 minutos...


Por Guillermo Moreno, Norberto Itzcovich y Claudio Comari*

Parafraseando a una conocida publicidad, vale la pena detenernos y hacer una pausa de cinco minutos, para recapitular y pensar lo por venir.

Esto es necesario, ya que no son pocos quienes aún no comprenden cómo se sucedieron los eventos que nos llevaron a este presente.

Y, así como no pudieron prever la irrupción de la Supercrisis, desatada por los descomunales desequilibrios del sector externo y fiscal, que evidentemente ya no tiene salida en el marco de los parámetros establecidos por la alianza Cambiemos, tampoco pueden determinar los pasos a seguir.

Por el contrario, los que anticipamos diagnósticos más certeros tenemos la responsabilidad de elaborar y proponer, para debatir en la arena pública, las posibles soluciones que contribuyan a mitigar los daños para nuestra Patria.

Repasemos lo dicho


Ni cisnes negros ni tormentas externas inesperadas. Los episodios de la actual coyuntura eran perfectamente previsibles desde un riguroso trabajo analítico basado en un sólido corpus conceptual, esto es, ni más ni menos, el adecuado ejercicio profesional.

Como se hace evidente, la importancia de la buena o mala praxis en la prognosis económica no comporta, en esencia, logros o fracasos en el ámbito académico o intelectual, sino, principalmente, en cómo determina decisiones fundamentales de los cuerpos colectivos (estados en sus tres niveles, y organizaciones representativas de los empresarios, los trabajadores, etc.) y de cada familia en particular.

Examinando la coyuntura, nos encontramos con una economía que no genera los dólares que necesita para funcionar ("Dónde hay un dólar viejo Gómez", BAE Negocios, 3/9/18), sin prestamistas externos del sector privado, y con el desembolso del FMI malgastado en la pulseada cambiaria ("Saltando de la sartén al fuego", BAE Negocios, 25/6/18), por lo que el panorama es desolador, ya que el intento de los inversores calificados de recuperar su dinero en moneda dura y retirarlo lo antes posible, es el lógico corolario.

Al tiempo, las consecuencias del (re)accionar oficial sobre la economía real, es devastador. Con tasas de interés inafrontables para el funcionamiento de las empresas y un tipo de cambio de equilibrio imposible de determinar ("La gestión empresarial en tiempos de Supercrisis", BAE Negocios, 16/7/18), la parálisis del aparato productivo es, por momentos, total.

Hoy, el quiebre de stocks generalizado trasciende los circuitos de fabricantes y mayoristas, para llegar a todos los puntos de venta. En estos aciagos días, como advertimos en mayo, "el verdadero problema de la hora es el de garantizar el abastecimiento (en precio y cantidad) de las personas tanto físicas como jurídicas" ("La Supercrisis se materializó", BAE Negocios, 21/5/18).

Ahora bien, nada de esto fue sorpresivo dado que, como hemos ido señalando, obedece, entre otras causales relevantes, a la reconfiguración de las relaciones entre las naciones emergente en el Nuevo Orden Internacional ("El mundo actual facilita los modelos de desarrollo nacional", BAE Negocios, 4/9/17 y otros) y a la transformación de la economía de los EE.UU. en el principal punto de atracción de las inversiones productivas y financieras a escala global.

Decíamos en febrero, en nuestro artículo "Los prestamistas externos también se preguntan ¿cómo seguimos?" (BAE Negocios, 12/2/18):

"Las decisiones del gobierno de Trump respecto a la administración del comercio exterior, la reciente reforma tributaria y el megaproyecto de obra pública, actúan como un poderoso atractivo para la inversión fronteras adentro de los EE.UU. Con una tasa de desocupación rondando el 4%, el riesgo de "recalentamiento" está latente. (...) La suba de tasas de interés es funcional a fines de evitarlo, así como también para la obtención del financiamiento para los proyectos de inversión públicos y privados. Esto nos lleva a prever que la principal economía del mundo será la gran "esponja" de la liquidez mundial.

No hay dudas que, competir con los EE.UU. por el crédito internacional, es un desafío que podría exceder con creces las potencialidades de nuestra economía."

Al verificarse este pronóstico, el esquema Ponzi que prohijó el oficialismo, quedó interrumpido y, con ello, la Supercrisis, (o la "emergencia", según los decires presidenciales) determinada por las inconsistencias macroeconómicas de la alianza gobernante ("Un presente de inconsistencia macroeconómica con estancamiento", BAE Negocios, 1/2/18) se objetivó. La posterior ayuda del FMI fue, como también señalamos ("Demasiado tarde para lágrimas", BAE Negocios, 18/6/18), extemporánea e insuficiente, no en términos de montos, sino en cuanto a su pertinencia.

Te lo digo


Hace más de un año ("Las elecciones y la economía", BAE Negocios, 15/8/17) que señalábamos la peligrosidad del diagrama económico vigente que, al caminar sobre la cuerda floja en claros desbalances, amenazaba con arrastrarnos a todos cuando el funambulista perdiera el equilibrio. Esto sucedió y nos enfrentamos así a una situación de crisis sistémica, que puede resultar la más profunda de nuestra historia y poner en riesgo la continuidad de la Patria.

Las recientes medidas del diezmado "mejor equipo" no tendrán ninguna efectividad, especialmente porque están basadas en cálculos erróneos y pésimas decisiones.

Los U$S 6.000 millones de ahorro fiscal, se estimaron en base a una sobrevaluación del PIB o una subvaluación del tipo de cambio.

Respecto del incremento esperado en los ingresos públicos, si bien mejorarán por la imposición de las retenciones a todas las actividades exportadoras, no alcanzarán lo planificado en la medida que no se contemplan los deterioros en la recaudación devenidos del descenso del nivel de la actividad económica, que oportunamente anticipáramos ("El discurrir de la Supercrisis", BAE Negocios, 28/5/18). Además, su implementación es pésima, al establecerse topes superiores de sumas fijas en pesos. El absurdo de que proporcionalmente se pague más cuando el dólar pierde competitividad (o viceversa) se complementa con el "hallazgo" de que ante los incrementos de la inflación y/o del tipo de cambio, se licúan dichos ingresos.

En síntesis, el objetivo de reducción del déficit fiscal queda severamente cuestionado.

De manera que volverá a llover sobre mojado, confirmando la irreversibilidad del fracaso económico de Cambiemos, exponiendo al entramado social y productivo, a la amenaza de la anomia ("¡Ay, Patria mía!", BAE Negocios, 7/5/18).

Urge entonces evitar que el carácter explosivo de la configuración económica canalice la resolución de la Supercrisis librándola a las urgencias del conflicto social, porque sus derivaciones anómicas sólo nos enfrentarían al peligro cierto de la potenciación del caos.

Evitar un "punto de ruptura" explosivo requiere del protagonismo de todos los cuerpos orgánicos de la Nación, especialmente de aquellos que ejercen la representación política de la sociedad, sean oficialistas u opositores.

Sobre sus espaldas recae la responsabilidad de proponer las soluciones; de otro modo el descalabro económico perturbará irremediablemente el funcionamiento institucional y la paz entre los argentinos.

*MM y asociados


Ver en el diario

Entrevista en "Real politik"

Entrevista en "Quien quiera oir que oiga"

Entrevista en "Puro periodismo"

lunes, 3 de septiembre de 2018

¿Dónde hay un dólar, viejo Gómez?

¿Dónde hay un dólar, viejo Gómez?



Por Lic. Guillermo Moreno*
Lic. Norberto Itzcovich*
Dr. Claudio Comari*






Perseguido por el monstruo que creó, la alianza Cambiemos continúa su corta huida hacia adelante, a pura negación.

El muy breve anuncio presidencial del miércoles pasado, con los bucólicos jardines de Olivos como escenografía, pretendió disipar las dudas tanto sobre la capacidad de pago de los vencimientos del stock de deuda externa contraída (amortización del principal), como del financiamiento del flujo deficitario que se origina en la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos (CC). Y, colateralmente, intentó detener el proceso de dolarización, tanto de las carteras de inversión de las empresas, como así también del ahorro de las familias.

En general, en el plan financiero anual elaborado por el poder ejecutivo, se presupone que sobre las acreencias de capital se efectúa un rollover (renovación) periódico. Por el contrario, en un escenario como el actual, con mercados externos de financiamiento cerrados, el prestamista niega el revolving y solicita, no sólo los intereses, sino también el capital invertido.

A esta situación nos condujo el oficialismo con su proverbial soberbia, desechando los sanos consejos de algunos veteranos economistas que, conocedores del carácter bimonetario de la Argentina, supieron recomendar:

"nunca te quedes sin dólares", siempre vendele al mundo más de lo que comprás (superávit o equilibrio externo), y
"nunca te quedes sin pesos", siempre recaudá más de los que gastás (superávit o equilibrio fiscal),
instalando así el escenario que fuimos anticipando, la Supercrisis.

De los dos vectores que la componen, centraremos la mirada sobre el defecto en la generación de dólares en el sector externo, lo que convirtió a algunos funcionarios del oficialismo en

"Mangueros doctoraos"


Aclarando lo obvio, el BCRA no emite dólares sino pesos. Por lo cual, la única manera que tiene la economía nacional de conseguir divisas, en un contexto que inhibe nuevas inversiones externas, es lograr superávits en la balanza comercial (exportaciones menos importaciones de bienes) y/o en la de servicios (turismo, royalties, seguros, fletes, etc.), ya que el ítem correspondiente a renta de la inversión (pagos y cobros de intereses de deuda) es siempre negativo.

Sin embargo, al no lograr revertir el saldo comercial deficitario, ni tampoco equilibrar el resultado de la CC, como se observa en el gráfico, los dólares siguen escaseando.

Si desagregamos este resultado:

El saldo comercial girará en torno a los u$s8.000 millones, a pesar de la devaluación que desincentiva las importaciones,
La balanza de servicios alcanzará un resultado negativo de alrededor de u$s4.000 millones, y
El ítem renta de la inversión presentará un rojo de, aproximadamente, u$s13.000 millones.
En síntesis, la gestión del actual oficialismo se caracteriza por presentar un persistente déficit en el saldo de la CC.

Blanco sobre negro, números rojos


Afirmamos oportunamente, que el objetivo del acuerdo al que arribó el gobierno con el FMI era el de disminuir la exposición del sistema financiero internacional por los prestamos oportunamente otorgados, simplemente reemplazando un acreedor (banca privada extranjera) por otro (organismo multilateral) y que el auxilio era tardío e insuficiente.

Restando cuatro meses para la finalización del año, y a pesar de su calamitoso funcionamiento, la economía aun demandará cerca de u$s8.300 millones6 para su operación diaria.

A ello deben agregarse otros u$s12.000 millones, producto de la dolarización de las empresas y familias, ut supra señalado.

Y a su vez, a estos dos montos se le debe adicionar un tercero, también de u$s12.000 millones, correspondiente a la amortización del capital que los prestamistas extranjeros no renovarán.

La suma de estos tres ítems alcanza los u$s32.300 millones.

Las reservas del BCRA, actualmente rondan los u$s54.000 millones, restando ingresar las dos transferencias pendientes del FMI por u$s6.000 millones.

A este activo del BCRA se le irán descontando, durante el último cuatrimestre, los u$s32.300 millones mencionados, con lo que restarían u$s27.700 millones de reservas potencialmente utilizables al final del ciclo mencionado.

Ahora bien, de ellas, casi u$s13.000 millones corresponden a encajes de los depósitos en moneda extranjera de los particulares. Otro monto similar concierne al pase de monedas acordado con la República Popular China (swap), el cual requiere de una negociación previa a su posible conversión a dólares. Por último, es impensable que las reservas queden en cero, dado que siempre debe preservarse, al menos, un monto equivalente a un mes y medio de importaciones (alrededor de u$s9.000 millones) por si fuera necesario, en el límite, pagarlas al contado.

Las cuentas quedan claras, y el panorama bien oscuro.


En consecuencia, el proceso de incremento del valor del dólar en el mercado doméstico, que se viene verificando desde el pasado mes de abril, no es más que el reflejo de una simple cuestión matemática. Cuando en una división el denominador (las reservas) tiende a cero, el cociente (el tipo de cambio) tiende a infinito.

Inflamando la gravedad del panorama, al desequilibrio del sector externo, debe agregársele el fiscal. La persistencia de crecientes tasas de interés, para tratar de contrarrestar sin éxito la mencionada dolarización, provoca una notable caída en la actividad económica y, en consecuencia, en la recaudación, por lo que cualquier intención de achicar el gasto del sector público corre de atrás a la pérdida de sus ingresos.

Queda claro que el esquema Ponzi, una pretendida cadena de felicidad basada en el endeudamiento externo permanente, se agotó.

Es imprescindible que el conjunto de las fuerzas políticas tome debida nota de que el problema de la escasez de dólares se objetiva en el año en curso, y que, en este marco, el 2019 es muy largo plazo

1 Se considera Deuda Externa a aquella contraída en moneda extranjera con independencia de la residencia del tenedor del título.

2 Si bien la Balanza de Pagos consta de tres cuentas, dado que actualmente los mercados internacionales se encuentran cerrados para nuestro país, el análisis debe enfocarse principalmente en una de ellas, la Cuenta Corriente (CC).

3 En lugar de ahorro, sería atesoramiento en el caso de que los dólares adquiridos no se mantengan en el sistema bancario.

4 BAE Negocios, Demasiado tarde para lágrimas, 18/6/18.

5 Los u$s21.000 millones aportados por el FMI este año (los u$s15.000 millones recibidos en junio, más los u$s6.000 que ingresarían en setiembre y diciembre), descontando los u$s7.500 millones que se dispusieron para refuerzo fiscal, y lo que el fondo monetario autorizó a utilizar para cuestiones de índole social, coinciden con las necesidades que surgen de los vencimientos del principal, mencionado arriba (u$s12.000 millones).

6 Esta cifra surge de realizar una distribución proporcional del déficit anual proyectado de la CC, de u$s25.000 millones.

*MM y Asociados


Ver en el diario

Entrevista en "Clase turista"

Entrevista en "Estado de situación"

Entrevista en "CPE Noticias"