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Panes y peces
Panes y peces
La mejora agrícola no alcanzará para compensar el mal desempeño de casi todos los sectores. A la menor cantidad de bienes y servicios se suma el empeoramiento de la distribución del ingreso
Por Lic. Guillermo Moreno* Lic. Norberto Itzcovich* Dr. Claudio Comari*
Todos los evangelios del cristianismo relatan el milagro de la multiplicación de los panes y los peces, narración que provee un prodigioso ejemplo de los principales conceptos económicos.
Según se describe, Jesús pidió a sus discípulos que alimentaran a miles de personas que se habían reunido ante su presencia, aunque inicialmente sólo contaban con cinco panes y dos pescados para hacerlo. Una vez que comenzaron la tarea de distribuir los alimentos, no sólo pudieron satisfacer el apetito de todos los concurrentes, sino que los sobrantes fueron ingentes.
A la multiplicación de los bienes, subyace el concepto de crecimiento, y a su reparto, el de distribución, conformando, en conjunto, el de desarrollo económico. Pero, tal vez con mayor relevancia, se presenta la enseñanza de que la satisfacción de las necesidades depende del acceso a los bienes (o servicios) satisfactores y no de una mediata representación, como es el dinero.
Y así como Jesús no habría podido alimentar a esa multitud mediante el reparto de denarios1, tampoco podrán satisfacerse las necesidades de los argentinos si no se producen, en cantidades suficientes, los bienes y servicios requeridos.
¿Cómo fue la producción de panes y peces?
Para ello, debemos analizar el comportamiento de una serie de indicadores macroeconómicos y sectoriales.
Pero, dado que el cálculo del Producto Interno Bruto ( PIB) se realiza de manera trimestral, y se publica con 90 días de rezago (en setiembre se informará el primer semestre de 2018), es necesario apelar a otro indicador oficial, el Estimador Mensual de Actividad Económica ( EMAE) que describe, como variable proxy, el comportamiento mensual de la economía.
La abrupta caída de la actividad económica del 5,8% en mayo de este año, con respecto a igual mes del año anterior, sólo es equiparable a la de agosto del 2009, cuando la economía mundial se estaba desplomando. Asimismo, debemos remontarnos hasta el 2012 para encontrar un mes de mayo con un nivel menor al actual.
Cabe consignar que, si bien el EMAE permite inferencias que pueden no resultar suficientemente robustas, algunos indicadores generados en el sector privado para el primer semestre del corriente año, bastan para ratificar esos resultados:
la producción de acero crudo todavía se encuentra un 5% por debajo de la correspondiente a igual período de 2014;
lo propio ocurre con la de cemento Portland, con respecto al 2015 (-1%) y,
la fabricación de automotores resultó 39% inferior a la de igual período de 2013.
En síntesis, en el contexto del transcurrir de la supercrisis que se viene verificando desde finales del año pasado, resulta evidente el deterioro de todos los indicadores de desempeño de la actividad económica real, tal como lo fuimos anticipando oportunamente2.
El reparto de los panes y los peces
En un famoso programa cómico de la tv argentina repetían una frase que se transformó en saber popular: "antes de hablar quesería decir unas palabras", aludiendo a la obligación de tocar un tema que no se quería mencionar.
Esto viene a cuento de que, hacia fin del año pasado, la magnitud de las inconsistencias macroeconómicas nos indujo a afirmar que los comportamientos de sus principales indicadores eran de imposible previsión para el año 20183. Ello, es dable resaltar, en contraste con la posición de la mayoría de nuestros colegas, que sí las realizaron, y que a poco de andar debieron modificarlas.
Sin embargo, transcurrida largamente la primera mitad del año, resulta imprescindible formular alguna prognosis que coadyuve a la toma de decisiones de las empresas (ámbito donde mancomunan empresarios y trabajadores), ya que garantizar que subsistan la mayor cantidad de ellas cuando finalice este ciclo económico, es la razón de ser de nuestros análisis.
Por ese motivo, (sin dejar de señalar que la mencionada supercrisis y su potencial desenlace disruptivo continúa siendo el elemento dominante), estimamos el comportamiento de la actividad económica para lo que resta del año 2018, y luego elaboramos el Índice de Valor Agregado Bruto per cápita ( IVABpc), que permite visualizar la cantidad de bienes y servicios que se generan anualmente, en promedio, por cada habitante de nuestro país.
La decisión de tomar en cuenta el Valor Agregado Bruto (VAB) de la economía (que es la suma de los valores agregados de cada uno de los sectores de actividad), en lugar del PIB (como es habitual), radica en que permite dimensionar sin distorsiones (al no incluir los impuestos a los productos restados los subsidios; el IVA; y los impuestos a la importación) las cantidades de bienes y servicios producidos por cada uno de esos sectores.
Los resultados que arroja el IVABpc son lapidarios (aun partiendo de la información oficial de 2017, que adolece de serias inconsistencias4), y contradicen los más recientes pronósticos oficiales sobre la culminación del actual sendero de caída de la actividad económica hacia fin de año (producto de la buena cosecha de trigo), dado que esa mejora agrícola no alcanzará a compensar el mal desempeño de casi todos los sectores de actividad, incluyendo el resto de la actividad agropecuaria, la industria manufacturera, el comercio mayorista y minorista y la actividad inmobiliaria, entre otros5.
Claramente se observa como el stock de bienes y servicios de la economía por cada habitante se encontrará a fines de 2018 en su peor nivel en los últimos ocho años. Así, la población dispondrá, en promedio, de un 8% menos de bienes y servicios que en el 2010.
Adicionalmente, a semejanza del trillado ejemplo del pollo (en una isla con dos habitantes y dos pollos para comer, si una de las personas se come ambos y la otra sufre hambre, el promedio dirá que a cada uno se comió un pollo), al menor nivel de cantidad de bienes y servicios disponibles debe sumársele el notable empeoramiento de la distribución del ingreso.
Ambos efectos explican el considerable deterioro de las condiciones de vida de la población, que se puede observar, a simple vista, caminando por las calles de cualquier ciudad y pueblo de nuestro país.
Bajo el actual esquema económico, unos pocos van a tener la oportunidad de comprar carne importada de Japón a $14.000 (sí, catorce mil pesos) el kilo, en tanto la gran mayoría de nuestros compatriotas ya no podrán agasajar a su familia o los amigos con el tradicional asado que supo engalanar la mesa de los argentinos.
Para revertir esta situación, resulta imprescindible volver a implementar un modelo de desarrollo con énfasis en la producción, que garantice la adecuada dotación de "panes y peces" y que, al mismo tiempo, asegure su justa distribución, incluyendo a la totalidad de los habitantes del suelo patrio.
*MM y Asociados
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Serás lo que debas ser…
Serás lo que debas ser…
La globalización consolidada hacia fines del siglo XX se dirige hacia su sepulcro. El experimento económico del oficialismo no hizo más que profundizar los problemas y crear nuevos
Por Lic. Guillermo Moreno* Lic. Norberto Itzcovich* Dr. Claudio Comari*
Acaba de terminar una nueva cumbre de ministros de economía del G20 ratificando, con su intrascendencia, que en el Nuevo Orden Mundial (NOI), muchas de las instancias y algunos de los organismos multilaterales otrora relevantes (en particular, la Organización Mundial del Comercio, OMC), han pasado a la obsolescencia.
A contramano de los diagnósticos y discursos predominantes, reiteradamente hemos remarcado(1) la necesidad de un análisis profundo de los cambios mundiales en curso.
Hacia su sepulcro se dirige la globalización consolidada en el final del siglo XX y, con ella, la pretensión de uniformidad en los planos de la cultura, la política y la economía.
La puesta en valor de los vectores nacionales en los nuevos modelos de desarrollo que irrumpen, especialmente evidente desde la orientación que adquieren los Estados Unidos con D. Trump, Rusia con V. Putin y el proceso entrópico que atraviesa Europa, no sólo deja atrás la antigua estructuración de la economía global, sino también su sistema de ideas y representaciones, especialmente los que, coincidentes en los aspectos centrales, encarnan los marcos teóricos del neoliberalismo y la socialdemocracia(2).
Resurge forzosamente, en esta nueva situación, el concepto de Patria como eje ordenador de las sociedades, ya no sólo como aglutinador deseable y necesario, sino también factible. Concomitantemente, se revalorizan las reflexiones del Papa Francisco quien, como el profundo intérprete de nuestros días que es, alerta sobre la urgencia de resolver las confrontaciones entre las naciones para que, desde sus propias especificidades, se integren en un todo de cooperación(3).
La adecuada comprensión del mundo es una condición necesaria para el correcto diseño de un Modelo de Desarrollo Económico, Permanente y Sustentable (MoDEPyS) en nuestro país, ya que desde allí se determinan, en significativa medida, sus condiciones de posibilidad.
En esta línea de reflexión sobre la potencia y el acto, se inscribe una de las máximas que el General José de San Martín legó a su hija: "serás lo que debas ser, o no serás nada".
Nada
El gobierno asumió prometiendo una lluvia de inversiones para el segundo semestre de 2016, que no podía suceder porque se encargó de que no hubiera mercado interno ni externo.
El drástico encarecimiento de los alimentos con el que el actual oficialismo inauguró su administración, determinó un cambio en los precios relativos (y con ello un extraordinario deterioro del poder adquisitivo de los ingresos populares) que asfixió, irremediablemente, el mercado doméstico, a la vez que la inflación fue carcomiendo el salto de competitividad del tipo de cambio que se obtuvo con la devaluación.
Por la incomprensión del proceso global, el supuesto "regreso al mundo" le deparaba nuevas sorpresas al "mejor equipo de los últimos cincuenta años". Este se disponía a incorporar a nuestro país a los mismos tratados de libre comercio que, aceleradamente, pasaban a convertirse en cascarones vacíos.
El experimento económico del oficialismo no hizo más que profundizar los problemas preexistentes y crear nuevos, al punto de haber alcanzado, en sólo dos años y medio y a fuerza de políticas macroeconómicas inconsistentes, desequilibrios en las cuentas fiscales y el sector externo, sólo compatibles con los experimentados, respectivamente, en las crisis de 1989 y de 2001, con el agravante de que se dan en forma simultánea, configurando lo que ya hemos definido como una Supercrisisi(4).
La apelación al recurso de última instancia, el Fondo Monetario Internacional (FMI), debía representar tanto el certificado de defunción del esquema económico previo como el inicio de un plan consistentemente neoliberal, que postergara en el tiempo las inexorables convulsiones sociales derivadas.
Pero nada de ello sucedió
La semana anterior analizamos las consecuencias de espiralizar indefinidamente los tipos de interés para controlar la suba del dólar ("Subir la tasa de interés. Un remedio peor que la enfermedad". BAE Negocios, 23/7/18).
El actual nivel de tasas (cuya referencia fija el BCRA) impacta tanto a las pequeñas y medianas unidades de negocios, como a las grandes compañías de Capital Intensivo. En este marco, las firmas, al margen de su tamaño, no pueden determinar si sus precios de comercialización cubren o no sus costos totales, poniendo en duda su sustentabilidad en el tiempo.
Las empresas, como simbiosis del capital y del trabajo, son el elemento primario de la base material de la Nación. Si ellas no pueden ser, el esquema económico de la alianza Cambiemos nada será.
Lo que debas ser
De lo ut supra señalado, se desprende que el MoDEPyS, necesariamente, deberá estar orientado a la producción(5).
En este escenario, uno de los elementos a considerar es que la Administración del Comercio Exterior, cumple un rol central.
Y esto no sólo es deseable sino también posible, porque la instauración del NOI y la concomitante debacle de la OMC, abrieron una ventana de oportunidad que amplía el arsenal de instrumentos económicos (complementando la determinación del tipo de cambio), para la búsqueda de competitividad sistémica, que propenda al equilibrio del sector externo.
Oportunamente, la recuperación económica posterior al derrumbe de la convertibilidad, fue acompañada por una drástica devaluación que llegó a alcanzar el 300%, de la moneda nacional.
En aquel entonces, restringir el "libre flujo" de bienes y servicios entre los países, era una herramienta vedada por la institucionalidad imperante en la globalización, por lo tanto el "overshooting" cambiario (sobrereacción) era ineludible.
En la actualidad, nuestras estimaciones indican que el nivel del tipo de cambio (de junio de 2018) equivale a 1,34 del vigente hacia el año 2001.
Reiteramos entonces, la adecuada Administración del Comercio Exterior es un poderoso instrumento para alcanzar el superávit comercial que, en principio, permita obtener un resultado neutro para la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos.
Las condiciones de posibilidad están dadas, por primera vez en muchas décadas, para que las empresas nacionales puedan predominar en el mercado doméstico, para luego, a partir de su consolidación, poder expandirse en los externos.
A diferencia de otros momentos históricos recientes, el mundo actual facilita los modelos de desarrollo nacional.
Mas temprano que tarde, después de la nada del actual oficialismo, la Patria cobijará a todos sus hijos y, finalmente, será lo que debe ser.
1- BAE Negocios: Lo que ocupa a Trump a Macri ni lo preocupa (27/11/17); Nacionalistas, globalizadores y las decisiones de inversión (16/4/18), y otras.
2- La coincidencia se expresa en el sostenimiento del libre comercio mundial, el apoyo a Hillary Clinton en la pasada elección presidencial de los EE.UU., la hostilidad hacia Vladimir Putin, la confrontación con los movimientos de raigambre nacional y las políticas militares de la OTAN, entre otros.
3- El Papa caracteriza esta etapa histórica como la de la una Guerra Mundial en cuotas. Describe así el proceso de confrontaciones en el que, excediendo el marco de los choques bélicos, los contrincantes disputan no ya por la ocupación de territorios sino por la conservación de los puestos de trabajo.
4- BAE Negocios: Ay, Patria mía (7/5/18); Llegó la Supercrisis, evitemos la Hipercrisis (12/5/18) y otras.
5- BAE Negocios: Cómo seguimos (29/1/18); Administración del comercio exterior, un imperativo del ahora (5/2/18), y otras.
*MM y Asociados
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