lunes, 18 de septiembre de 2017

Desocupación consistente con la inconsistencia de la política económica



Desocupación consistente con la inconsistencia de la política económica


Lic. Guillermo Moreno*
Dr. Claudio Comari*
Lic. Norberto Itzcovich*
Especial BAE Negocios



En la Capital Federal, el distrito más rico del país, la desocupación roza el 17% para la zona más empobrecida. La destrucción de empleos y el aumento del desempleo no son homogéneas y afectan con mayor intensidad a quienes menos tienen.

Los recientes datos publicados por la Dirección General de Estadística y Censos (DGEyC) de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) presentan con nitidez las consecuencias que se derivan sobre el mercado de trabajo, de un esquema económico que no logra incrementar su capacidad de producción de bienes y servicios cobrando especial entidad por tratarse del distrito más rico del país.

La segmentación socioespacial de la información permite una mejor comprensión de la dinámica de la fuerza laboral que la que ofrece el último comunicado del INDEC, a la vez que elude las confusiones que pudiera inducir el aparente descenso de la desocupación que informa el ente nacional, basado en la disminución (absoluta y relativa) de la población económicamente activa (PEA), es decir de las personas que trabajan o buscan ocupación.

Según el ente estadístico jurisdiccional, la desocupación alcanzó en la CABA, durante el segundo trimestre del presente año, al 10,5% de la PEA; ello quiere decir que más de 178.000 personas que están disponibles para trabajar y buscan activamente hacerlo, no lo consiguen.

A ello se le suma que el 9,2% de la PEA revista en la categoría de la subocupación es decir que hay unas 157.000 personas que, si bien han trabajado en el período de referencia y están disponibles y dispuestos a trabajar más horas, lo hacen con una carga horaria insuficiente.

No nos detendremos en las dramáticas consecuencias sociales y familiares que representa la falta de trabajo, no por irrelevante sino por obvio: en la Argentina actual, es un problema de crucial importancia dado que, en los agregados de ingresos de los hogares, sólo un 25% no es explicado por fuentes laborales. Por lo tanto, si el mercado de trabajo sufre deterioros, el impacto en el bienestar de las familias es de significación. Sin embargo, en este artículo más bien nos interesa reflexionar sobre las implicancias de los déficits del mercado de trabajo en términos del funcionamiento económico.

Las estadísticas de la fuerza de trabajo tienen como objetivo principal el monitoreo del comportamiento de uno de los factores de la producción: el del trabajo humano disponible para ser aplicado a la realización de bienes y servicios destinados al mercado (frontera estricta de la producción 1 definida por el Sistema de Cuentas Nacionales de Naciones Unidas). De modo que, en primera instancia, los volúmenes de las tasas de desocupación y subocupación describen de manera directa las magnitudes de la subutilización (total y parcial respectivamente) de uno de los factores en una economía dada.

La simple sumatoria de las tasas de desocupación y subocupación indica que el 19,7% de la fuerza laboral disponible no está siendo aplicada, es decir que una quinta parte del potencial del factor productivo no se realiza.

Evolución reciente
La tasa de desocupación en la CABA recientemente conocida, no sólo es preocupante en términos de la magnitud que manifiesta sino también en cuanto a su relación con los valores históricos. En efecto se trata del valor más alto que el indicador adquirió durante la serie (2013-2017), que replica el alcanzado durante el segundo trimestre del año anterior. Si bien se reconoce la influencia de motivos estacionales, la dinámica de la desocupación se evidencia en una tendencia creciente desde la asunción del actual gobierno, ya que la tasa se incrementó desde el 6,8% de fin de 2015 al 10,5% actual.

El descenso de casi 2% de la tasa de empleo (proporción de personas ocupadas sobre la población total) entre el cuarto trimestre de 2015 y el segundo de 2017, nos permite inferir que la economía no solamente no está absorbiendo la nueva oferta laboral proveniente del crecimiento vegetativo poblacional, sino que simultáneamente atraviesa un proceso de destrucción neta de empleos: la dirección de estadísticas de la CABA informa que la cantidad de personas ocupadas descendió en 55.000, pasando de 1.579.000 en el cuarto trimestre de 2015 a 1.524.000 en el segundo trimestre de 2017.

De manera que la utilización de la fuerza de trabajo decrece en términos relativos (tasas) y también absolutos (cantidad de personas).

Heterogeneidad
El interesante reporte de la DGEyC, también muestra una marcada desigualdad de los indicadores, cuando se desagregan según la distribución geográfica en la Capital Federal. La regionalización de la ciudad en tres grandes espacios, ampliamente correlacionados con la estratificación socioeconómica, muestra que los déficits del mercado de trabajo son más profundos en la zona sur que en las zonas central y norte.

En las comunas pertenecientes a la llamada zona sur, caracterizada por el predominio de residentes de los sectores bajos y medios bajos, la tasa de desocupación alcanza al 16,9% de la PEA. Ese mismo indicador es del 9% en la zona centro, con alta concentración de sectores medios y del 7% en la zona norte, donde residen típicamente los hogares de mayor poder adquisitivo.

La asociación entre los ingresos y la calidad de la inserción laboral es conocida en extenso. Las remuneraciones tienden a ser menores cuanto mayor es la incidencia de la baja calificación de las tareas, la insuficiencia de carga horaria y la informalidad de las relaciones laborales.

De allí se deduce que los sectores de actividad económica de menores niveles de calificación, formalización y estabilidad sufren con más intensidad las consecuencias de la inconsistencia de la política económica que caracteriza la coyuntura.

Ello se correlaciona con los indicadores de consumo, que presentan dinámicas contrapuestas conforme la segmentación socioeconómica: sostenido en el caso de sectores altos y medios altos y hacia la disminución en los sectores de ingresos medios y bajos.

La distribución socioeconómica y territorial de los indicadores de la fuerza de trabajo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, nos lleva también a inferencias sobre las grandes aglomeraciones urbanas del país, ya que las características poblacionales de la zona sur de la CABA son similares a las de los conurbanos de las mayores capitales. Es decir que la heterogeneidad evidenciada en la ciudad capital del país presumiblemente se replica en todas las grandes capitales y localidades colindantes, con tasas de desocupación que entre los sectores de ingresos bajos y medios bajos más que duplican a las observadas en los sectores medios y altos.

La situación de la fuerza laboral resulta por demás coherente con el marco general del desempeño de la economía.

La inconsistencia de las actuales políticas fiscales, monetarias y financieras (ámbito de las finanzas ampliadas), establecen un límite insalvable para la superación de las deficiencias que presenta el mercado de trabajo.



1 Las estadísticas de la fuerza de trabajo se realizan en relación a las actividades comprendidas dentro de la frontera de la producción en el Sistema de Cuentas Nacionales (SCN), que es más restringida que la frontera general de la producción. La frontera estricta de producción excluye las actividades que realizan los hogares en la producción de servicios para su propio uso, excepto los servicios de viviendas ocupadas por sus propietarios y los servicios producidos empleando personal de servicio doméstico remunerado.

*MM y Asociados



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lunes, 11 de septiembre de 2017

Inconsistencia de la política monetaria



Inconsistencia de la política monetaria

Lic. Guillermo Moreno

Lic. Pablo Challú

Especial BAE Negocios



La actual política monetaria del Banco Central de la República Argentina (BCRA), ha sido descripta por sus actuales autoridades, de una manera bien simple, todo su accionar se reduce a controlar el proceso inflacionario.
Sin embargo, esta simplicidad y las explicaciones que conllevan, son notoriamente insuficientes a la hora de juzgar la capacidad que tiene para alcanzar su objetivo.

La inconsistencia de la política económica se manifi esta crudamente en la política monetaria

El BCRA con su accionar influye en bastas variables macroeconómicas de importancia, como el nivel y la composición de los agregados monetarios y del crédito al sector privado y al público, el ingreso nacional, el nivel general de precios, y el tipo de cambio, entre otras.

Entre los instrumentos que dispone para ejercitar esta influencia se destacan las operaciones de mercado abierto, la política de redescuentos y adelantos transitorios y la de efectivos mínimos, y la administración de las reservas internacionales.

Actualmente la autoridad monetaria utiliza las operaciones de mercado abierto como instrumento principal para lograr disminuir gradualmente los agregados monetarios y, con ello, intentar reducir progresivamente la tasa de inflación hasta llevarla a un dígito anual en tres o cuatro años.

Se sostiene que, una vez lograda la estabilidad monetaria y la de precios, podrán lograrse el resto de los objetivos de la política económica, en particular, el del desarrollo económico.

Debe quedar claro que a partir de las "ventas" de sus propias obligaciones (absorción o estabilización de recursos monetarios) o de las "compras" (expansión monetaria), el BCRA fija, al mismo tiempo, la tasa de interés de esas obligaciones y, con ello, el piso de las tasas de interés en esa moneda, para el resto de la economía.

Para que esta política descriptiva sea efectiva, debe compensar las fuerzas expansivas que le pueden provocar otros componentes de su balance, en particular, el financiamiento al sector público y el que deviene de las compras de reservas.

Cuanto más financiamiento al Tesoro Nacional o más compra de reservas se vea obligado a efectuar, deberá proceder a realizar más ventas de sus propias obligaciones (entre otras, las denominadas actualmente Lebac) y a convalidar una más alta tasa de interés para que ellas puedan efectuarse.

Cuál es el grado de coherencia interna de esta política?

Muy bajo. Porque esta política de elevadas tasas de interés, unida a la medida adoptada de liberar plenamente el movimiento de capitales especulativos, promocionan la entrada de capitales de corto plazo con lo que, o el BCRA compra esas divisas para terminar absorbiendo la emisión monetaria generada, incurriendo por lo tanto en, un círculo vicioso, o deja que la moneda nacional se aprecie, afectando de esa manera negativamente la balanza comercial y de la cuenta corriente de la balanza de pagos, lo que acelera, a su vez, la necesidad de fondos adicionales del exterior con la repetición ad eternum del círculo vicioso ya descripto.

Esto explica los vaivenes en la intervención del regulador en el mercado cambiario. Por un lado había anunciado que no intervendría en el mismo adoptando un régimen de flotación libre, pero en la práctica bajo ciertos extremos, interviene comprando reservas para evitar una excesiva apreciación del peso o las vende, para no convalidar una devaluación que pudiera afectar el nivel general de precios.

Ahora bien, simultáneamente a que el BCRA intenta llevar a cabo esta política restrictiva, se expande el gasto público espiralizándose el déficit fiscal.

Como la autoridad bancaria limita la monetización del mismo, la Tesorería debe recurrir al endeudamiento externo, con lo que vuelve a poner en contradicción a la política monetaria, ya que, o esta permite la continua apreciación del peso, o compra esas divisas emitiendo moneda para luego absorberlas con el sistema ut-supra señalado.

En general, como hemos visto, hace una mezcla de ambas.

En este marco, a su vez, la política de ingresos discurre en sus propios cauces. Los reajustes de tarifas, y los consecuentes incrementos de costos generalizados, que impactan en las expectativas de inflación por encima de la pauta definida por el propio BCRA, lo obliga a extremar la dureza de su política.

Los resultados están a la vista, y se manifiestan en un importante deterioro de los "fundamentals" de la economía.

En este sentido el stock de Lebac superó, al 31 de agosto del corriente año, el $ 1 billón, ubicándose por encima de un 20% de la Base Monetaria (BM), que alcanzó los aproximadamente $ 838.000 millones.

Los intereses devengados sobre este stock de Lebac, implica mensualmente incrementar la BM, por este solo concepto en aproximadamente un 3%.

Naturalmente, esto implica emitir más letras para que el inversionista aumente su tenencia, ya que es imposible que se moneticen los intereses mencionados.

Si sumamos el stock de Lebac y BM, las reservas de libre disponibilidad se ubican en el entorno del 20% de ese total.

Este conjunto de sinrazones, podría estar determinando que los inversores más calificados del sistema, estén tomando crédito en pesos, no para invertir en la economía real, sino para posicionarse en dólares, apostando a una violenta modificación del tipo de cambio, en un futuro no tal lejano.

Finalmente, es dable resaltar que las obligaciones que se derivan de la deuda externa contraída, deben honrarse en dólares, pero hete aquí que estamos asistiendo a un déficit de balanza comercial que alimenta un déficit histórico proyectado para todo el 2017 de más de u$s 24.000 millones de la cuenta corriente de la balanza de pagos.

En síntesis, como queda demostrado, la inconsistencia de la actual política económica también se manifiesta crudamente en la política monetaria, y sobre ella tienen que cabalgar los empresarios para mantener, hoy más que nunca, el virtuoso concepto de "empresa en marcha".

Ánimo amigos!!, que siempre que llovió, paró.




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lunes, 4 de septiembre de 2017

El mundo actual facilita los modelos de desarrollo nacional



El mundo actual facilita los modelos de desarrollo nacional

Por Lic. Guillermo Moreno*
Lic. Norberto Itzcovich*
Dr. Claudio Comari*

En sucesivos artículos semanales publicados en esta misma columna, fuimos describiendo con todo el detalle posible las restricciones que la economía argentina registra, producto de las inconsistencias macroeconómicas que resultan de las políticas aplicadas por el gobierno nacional.

Así, según información recientemente publicada por el INDEC, aún con un crecimiento de 1,6% de la economía en el primer semestre del año, comparado con igual período de 2016 (un nivel muy bajo de contrastación), el PIB resultaría apenas 0,17% mayor respecto al de los primeros 6 meses de 2015. El crecimiento vegetativo de la población de aproximadamente 1% por año, llevan a que el PIB per cápita, aislado de las fluctuaciones del valor del dólar, resulte hoy considerablemente menor que hace dos años.

Por su parte, el set de precios relativos vigentes provocó un déficit comercial de 3.428 millones de dólares en el período enero-julio de 2017 (con destino a superar los 5.000 millones en el año). La facturación por exportaciones representa en ese lapso apenas 1,4% más respecto de igual período del año anterior, pero con una disminución de 2,1% en las cantidades vendidas, lo cual implica una suba de 3,5% en los precios de exportación. En tanto las compras al exterior crecieron 15,4% en valor, con 8,9% de crecimiento en las cantidades y 5,9% en los precios. Cabe consignar que en todo el año 2016 argentina exportó por U$S 57.733 millones, monto 30% inferior al récord de U$S 82.981 millones del año 2011.

En ese marco de fragilidad, en esta nota abordaremos las posibilidades que brindan a la economía argentina las nuevas condiciones globales, producto de la decisión de la principal potencia mundial, Estados Unidos, de generar políticas que permitirían a países como el nuestro, si toma el sendero adecuado, aplicar su propia velocidad de desarrollo.


Los acuerdos de Bretton Woods, el Consenso de Washington y el fin de la historia


Cuando en el año 1944 comenzó la conferencia monetaria y financiera de las Naciones Unidas en Bretton Woods, Estados Unidos, el mundo se enfrentaba a las consecuencias políticas y económicas de la II guerra mundial. De allí surgió un nuevo orden económico y comercial con el dólar como divisa líder, con una equivalencia fija de U$S35 por una onza troy1 de oro. Como parte de aquellos acuerdos el Fondo Monetario Internacional (FMI) y Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo (luego Banco Mundial) se constituyeron en los ordenadores del sistema financiero mundial. Posteriormente, en 1947 se creó el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), transformado en la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 1995.

Hacia finales de los años 80 el colapso de la economía soviética, conjuntamente con la llegada al poder de los partidos conservadores en Estados Unidos y Gran Bretaña de la mano de Ronald Reagan y Margaret Thatcher fue determinante para la puesta en marcha del proceso de liberalización de las economías y la desestructuración de los Estados de bienestar. Nacía el "Consenso de Washington", concepto acuñado por el economista británico John Williamson. El nuevo marco teórico promovía la reducción déficit público vía disminución del gasto, las reformas para disminuir la carga impositiva, la privatización de empresas públicas, la liberalización del comercio y de los mercados de capitales a nivel internacional y la desregulación de los mercados laborales, entre otras medidas. El nuevo orden económico internacional unipolar fue definido por el politólogo norteamericano Francis Fukuyama como "El fin de la Historia", pronosticando el triunfo definitivo del liberalismo económico y político, una vez derrotados sucesivamente los totalitarismos fascistas y comunistas.

Un nuevo orden internacional: el fin de la globalización

Sin embargo, la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos replanteó las condiciones del Consenso de Washington y el rol de los organismos internacionales, especialmente de la OMC, con conceptos tales como "Renegociaremos o saldremos de la OMC, que es un desastre" o "la Unión Europea se construyó para derrotar comercialmente a Estados Unidos, se habla de Europa como si esos países fueran maravillosos, yo adoro Europa. Sólo digo que la razón de que se han unido en torno a una suerte de alianza es competir con Estados Unidos".

Una de sus primeras medidas como presidente fue decretar la renegociación del NAFTA con Canadá y México, así como la de retirar a los Estados Unidos del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP).

Resulta interesante, al tiempo que complica ciertas perspectivas ideológicas esquemáticas, que el presidente de EE.UU. trate de conseguir que los trabajadores al sur de la frontera con México obtengan un aumento salarial. La reforma laboral mexicana con salarios más altos y mejores condiciones laborales, en sentido inverso a la propiciada, por ejemplo, en Brasil o en Francia es un objetivo importante para lograr la renegociación del acuerdo según las exigencias de Trump. De esa forma pretende cerrar la brecha y evitar que las empresas estadounidenses se trasladen a México, donde los trabajadores ganan la cuarta parte de los salarios de sus pares de Estados Unidos.

Por otra parte, ante la decisión de Trump de sacar a los Estados Unidos del TPP, China propuso conformar un "grupo de trabajo" para estudiar la factibilidad de un Acuerdo de Libre Comercio Asia Pacífico, que beneficie a todos los países de la región, sin que prevalezcan los intereses de EE.UU. Sin embargo, la decisión norteamericana no implica dejarle el campo libre a China para que, como intentó en la última reunión internacional en Davos, se convirtiera en el líder mundial del libre comercio. La disputa se da en el campo de la geopolítica, con las advertencias estadounidenses al gigante asiático por la instalación de islas artificiales en el mar de China meridional y Beijing afirmando que está decidido a salvaguardar sus derechos y sus intereses.

Así se comienza a definir un mundo paradójico, donde una nación conducida por el partido comunista propicia el libre comercio que tiende a igualar los salarios a la baja, y la primera potencia, capitalista, pregona lo opuesto.


Trump y Putin, ¿hacia otro acuerdo de Yalta?

En la Conferencia de Yalta, en 1945, el presidente de la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas, Joseph Stalin junto con el de EE.UU. Franklin Roosevelt y el primer ministro británico Winston Churchill, acordaron y consolidaron el ordenamiento mundial de posguerra y las áreas de influencia, en función de la resulta del campo de batalla, con la impronta de los acuerdos de Bretton Woods para Occidente.
En la actualidad, el protagonismo que va ganando el gigante euroasiático a nivel global, a favor entre otros motivos de su repotenciación armamentística, devuelven a Moscú al relevante rol que jugó históricamente.

La actitud inicial del presidente norteamericano Donald Trump hacia Rusia así lo confirma, aún con sus condicionamientos de política interna. La Cámara de Representantes de EE.UU. votó (con sólo 3 votos en contra) un proyecto sobre un nuevo paquete de sanciones contra Rusia, por la anexión de Crimea, el apoyo a los secesionistas de Ucrania, y la injerencia del Kremlin en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Si bien resta la aprobación del senado, dado que el texto fue acordado por los líderes ambas Cámaras, se espera que obtenga una mayoría superior a los dos tercios, un apoyo lo suficientemente amplio como para invalidar cualquier veto que Trump pudiera decidir imponer. El proyecto de ley incluye un pasaje clave que impediría a Trump deshacer o alterar las sanciones contra Moscú sin la aprobación del Congreso.

Las duras críticas del presidente norteamericano hacia la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), así como los elogios a Gran Bretaña por su salida de la Unión Europea (Brexit), evidencian la pérdida de relevancia del bloque europeo en el tablero internacional, tal como se desprende de recientes afirmaciones de la canciller alemana Angela Merkel: "Los tiempos en los que nos podíamos fiar completamente de los otros están llegando a su fin… los europeos debemos realmente tomar el destino en nuestras propias manos, naturalmente esto se hace manteniendo una relación de amistad con EE.UU. y Reino Unido y con los vecinos como Rusia y otros países sin embargo debemos luchar nosotros mismos por nuestro destino como europeos".

El futuro de las relaciones entre Rusia y Estados Unidos dependerá del camino que cada una de las potencias decida seguir para la consecución de sus propios objetivos nacionales.

Una de las posibilidades es que el territorio de Medio Oriente o el de Corea del Norte, resulten el escenario elegido para transitar una agudización del conflicto en el marco de la tercera guerra mundial en cuotas, como afirma el papa Francisco. La otra opción es que esas acciones constituyan la tensión que antecede a la definición pacífica, en términos de guerra directa, de los nuevos espacios económicos y de poder.

En ese marco, Trump y Putin emergen como los nuevos líderes mundiales, relegando del primer plano del protagonismo a la República Popular China y a la Unión Europea.


El mundo a diferentes velocidades: una oportunidad para la Argentina

La asunción de Trump como presidente de EE.UU. terminó de coronar un proceso que se mostraba incipiente en distintos países del mundo. Ya no es la globalización el modelo que ordena el conjunto de las naciones relevantes, sino que se priorizan las condiciones económicas y sociales al interior de sus territorios.

Sin embargo, para aprovechar esas potencialidades las decisiones del gobierno nacional no son las más adecuadas. La realización de la próxima reunión de la OMC en Buenos Aires, en diciembre, así como la "negociación" que llevó a posibilitar venderle a EE.UU. 50 millones de dólares en limones a cambio de abrir la importación de carne de cerdo con peligro sanitario y de la imposición de aranceles que hace prohibitivo vender a la primera potencia mundial U$S 1.200 millones en biodiesel, no marcan el rumbo correcto.

Un mundo que pone en valor nuevamente el interés nacional como el ordenador principal de la toma de decisiones constituye una oportunidad para las fuerzas políticas, económicas y sociales que entiendan que un modelo justo, inclusivo y sustentable se alcanzará a partir de generar las condiciones necesarias para integrarse desde una posición competitiva, en un marco de preservación de la propia velocidad del desarrollo económico.

*MMyAsociados


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Entrevista en "Los unos"

lunes, 28 de agosto de 2017

Un presente de inconsistencia macroeconómica con estancamiento



Un presente de inconsistencia macroeconómica con estancamiento

Lic. Guillermo Moreno*
Dr. Claudio Comari*
Lic. Norberto Itzcovich*
Especial para BAE Negocios



No son pocos los analistas políticos y económicos que, a la hora de caracterizar el desarrollo de la coyuntura económica a lo largo del último año y medio, han apelado a la hipótesis de la incertidumbre política para explicar el porqué de los sucesivos aplazamientos de la lluvia de inversiones y del consecuente despegue de la actividad del ”segundo semestre“.

Aunque es imposible discernir en qué grado se combinan las genuinas creencias con la intencionalidad de incidencia política, lo cierto es que, ya sea de forma tácita o explícita, el análisis de las causales del estancamiento económico tiende a situarse en las variables exógenas. Pareciera ser que, pese al supuesto virtuosismo de la propuesta económica gubernamental, la incertidumbre sobre su continuidad en el mediano plazo se impone sobre el entusiasmo; el desaliento que produce la amenaza del ”retorno del populismo“ lleva a los agentes económicos a desertar de todo compromiso relacionado con invertir, sostener los niveles de empleo e, incluso, cumplir con las obligaciones fiscales.


Claro es que la política y la economía constituyen territorios íntimamente imbricados cuyas interrelaciones ya hemos mencionado en esta columna. Sin embargo, y tan cierto como lo que antecede, la susceptibilidad del funcionamiento económico respecto al ámbito de la política es tanto mayor cuanto más débil es la economía.

La volatilidad manifestada en los mercados bursátiles y financieros en el período pre y post electoral, sólo podría atribuirse a interferencias devenidas de la contienda política, si no estuviéramos atravesando un contexto de inconsistencia macroeconómica con estancamiento.


Que aumenten los salarios de los trabajadores mejicanos
La decidida apuesta del gobierno por ”volver al mundo“ se encuentra con un paisaje vacío equivalente al de llegar a una fiesta cuando ya están barriendo el salón; la globalización y la hegemonía del Consenso de Washington han fenecido y en el mundo se empiezan a adoptar las medidas de protección de las economías locales que aquí se desprecian. No faltan las paradojas en este desencuentro con la etapa histórica de la economía global; los EE.UU. no sólo entornan sus puertas a los productos importados sino que, en la redefinición del NAFTA, la solución buscada es la del aumento de los salarios: ¡de los trabajadores mejicanos!

El Gobierno obtuvo en las PASO la misma cantidad de votos que en la primera vuelta de 2015

Más allá de las felicitaciones y palmadas, los ejemplos de las exportaciones de limones y biodiesel e importación de carne de cerdo muestran el verdadero rostro del comercio mundial de hoy: pocos compradores y demasiados vendedores.

En la coyuntura, ello se patentiza en el persistente déficit en el intercambio de bienes, que ya superó los U$S3.400 millones y se incrementará hasta rondar los U$S5.000 millones a fines de 2017; a ello debe agregarse el originado en el intercambio de servicios y las divisas necesarias para la atención de los dividendos, regalías y servicios de la deuda externa.

El faltante de dólares para la resolución de este déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos, será de alrededor de U$S24 mil millones a lo largo de 2017.

En tanto el set de precios relativos vigente, vis a vis con los del resto del mundo, impide que dicha brecha pueda cerrarse en el marco de la cuenta corriente mencionada, las resoluciones planteadas son el aumento de la inversión (esperanza del gobierno) o el endeudamiento (realidad presente) en moneda extranjera.

Perspectivas de la inversión
La inversión (extranjera o de residentes locales) mediante la utilización de dólares en volumen suficiente, podría cerrar (parcial o totalmente) el déficit mencionado de algún año. Incluso aportaría a la restitución del equilibrio en plazos más largos si su destino fueran proyectos que incrementen el ingreso de dólares comerciales a la economía local a través de la exportación de bienes o servicios.

Ahora bien, vale preguntarse cuál razón tendría más peso para determinar la ”llegada“ de esas inversiones ¿la rentabilidad esperada de los proyectos o el resultado de una elección legislativa?

La rentabilidad de los proyectos de inversión en el mercado local, en general, dejan mucho que desear para suponer que es posible que se produzcan en un nivel tal que cierren dicha brecha.

Ello es producto, entre otras causas, de que la recuperación del mercado interno ofrece límites evidentes dada la dificultad de ampliar el consumo de vastos sectores poblacionales. El incremento en el precio de los alimentos (que la eliminación de las retenciones y la revaluación cambiaria determinaron), sumado a los aumentos en consumos básicos como las tarifas y otros servicios públicos, ha modificado la estructura de los presupuestos familiares, limitando la capacidad de gastos en bienes o servicios no esenciales.

Las expectativas de adecuados retornos a la inversión quedan entonces moderadas tanto por la imposibilidad de profundizar en los actuales mercados externos o conquistar nuevos, como por las limitantes del mercado interno, agravado a su vez por los estímulos que el gobierno y el Banco Central de la República Argentina (BCRA) otorgan a aquellos que orientan sus excedentes al financiamiento del déficit fiscal y cuasifiscal.

Los fondos captados mediante diferentes instrumentos públicos son los mismos que debieran dirigirse a la inversión.

Cualquiera sea el resultado de la elección de octubre, no se insinúan mejoras en el contexto que permitan anticipar el necesario aumento en la formación de capital.

El camino del endeudamiento
En el ”mientras tanto“ (que ya lleva dieciocho meses), el endeudamiento en moneda extranjera ha permitido no sólo proveer a la economía de los dólares necesarios, sino también financiar simultáneamente el cuantioso déficit fiscal. Ahora bien, este mecanismo no puede ser eterno: tarde o temprano habrá escasez de prestamistas.

Por ahora nuestro país, no sólo genera menos dólares de los que gasta, sino que las diferentes instancias de gobierno (principalmente el Poder Ejecutivo Nacional) tampoco logran conseguir los pesos que el estado requiere para sus gastos domésticos, por lo que la proyección del déficit fiscal consolidado (Nación, Provincias y cuasifiscal del BCRA) indica que orillará el 11% del Producto Interno Bruto durante 2017.

El endeudamiento en moneda extranjera por parte del gobierno nacional ha permitido hasta hoy complementar la disponibilidad de dólares requeridos por el propio sector público y el sector privado.

Todo ello implica, como mencionamos, que el sector público finalmente compite con el privado en la captación de los excedentes. El resultado, hasta hoy, ha sido que el financiamiento de las cuentas públicas ha prevalecido por sobre la inversión privada como destino.

Conclusión
El resultado de las elecciones PASO muestra que el gobierno obtuvo -aproximadamente- la misma cantidad de votos que en la primera vuelta de las presidenciales de 2015, sin sufrir fugas del tipo ”voto castigo“ ni ampliar su base de sustentación. Presentado como un triunfo del oficialismo derivó, en lo inmediato, en una recuperación de la bolsa de valores y una mayor oferta de dólares del sector privado. Sin embargo, ninguno de los obstáculos mencionados fue removido; tampoco lo hará ningún otro resultado.

Más allá que, fundadas en las contingencias políticas, pudieran existir prevenciones entre los agentes económicos, el verdadero basamento del estancamiento es la inconsistencia del esquema macroeconómico, que perturba el normal desempeño del mundo de los negocios.

*MM y Asociados


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