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miércoles, 21 de febrero de 2018
lunes, 19 de febrero de 2018
Una Argentina de pleno empleo es posible y necesaria
Una Argentina de pleno empleo es posible y necesaria
por Lic. Guillermo Moreno, Dr. Claudio Comari y Lic. Norberto Itzcovich
En nuestras últimas entregas hemos estado reflexionando sobre los desafíos que la etapa nos impone: los urgentes, para mitigar los daños producidos por el esquema económico vigente, y los mediatos, para que -una vez atravesada la forzosa fase de la reconstrucción-, podamos encarar la edificación de un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS), que funja como el cimiento de una necesaria Argentina de pleno empleo.
La consolidación del mundo que emerge dió su paso decisivo con la asunción de Trump
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Ello también requiere entender el mundo, totalmente distinto, en el que se juegan los destinos de la Patria.
La vieja globalización bajo el influjo del Consenso de Washington ha fenecido y emerge un nuevo orbe, caracterizado por la puesta en valor de los vectores de competitividad de las economías nacionales. Sin embargo, esto se desarrolla en una dinámica de fondo esencialmente confrontativa, una lucha sin concesiones por la determinación de cuáles son los pueblos que tendrán trabajo y cuáles lo perderán.
Si bien se trata de una reflexión que ineludiblemente involucra a todos, la responsabilidad recae con mayor fuerza sobre la dirigencia que conforma la oposición política, sobre cuyas espaldas se distribuirá la carga de la conducción de los destinos de la Argentina.
La III guerra y la reconfiguración mundial
El papa Francisco acaba de hacer un llamamiento a la abolición de los arsenales nucleares. Confesando sus temores expresó: "pienso en serio que estamos al límite. Tengo miedo de esto. Si seguimos así, basta un pequeño incidente para que la situación pueda precipitarse. Hay que eliminar las armas".
Así también, durante la edición del corriente año del Foro Económico Mundial reunido en Davos, el creciente riesgo de conflictos bélicos de escala global, incluyendo el de una conflagración nuclear, ocupó el centro de las preocupaciones entre los integrantes del exclusivo club de multimillonarios.
Los episodios que involucran a Israel, Irán y Siria, siguen en creciente tensión; prueba de ello es que, por primera vez en más de tres décadas, un avión caza bombardero israelí fue derribado, mientras que la región toda está envuelta en conflictos y tensiones, desde Turquía hasta Yemen y del Mar Rojo a Afganistán.
El desarrollo ulterior de los eventos es imprevisible. Lo que sí se puede colegir es que la guerra continuará, en cuotas como afirma el Papa, por todas las latitudes, pero especialmente en el oriente medio, donde se decide cómo se distribuye la energía que sostiene parte de la economía global.
Así como los ganadores de la II Guerra Mundial dieron forma tanto al diseño de las relaciones como a la economía internacional -prácticamente hasta estos días-, los vencedores de la III son quienes configuran el mundo en el que tendremos que vivir. De allí la presencia en aquella región de los dos principales oferentes globales de energía, EE.UU. y Rusia, que con su accionar refuerzan la retracción de las potencias económicas subordinadas como Europa y China.
Llegaron para quedarse
En este nuevo orden mundial, potencias económico-militares como Estados Unidos, Gran Bretaña o Rusia, incrementan y perfeccionan los instrumentos con que defienden sus intereses nacionales, con independencia de si ellos se ajustan o no a los acuerdos prexistentes. Sus gobiernos fueron elegidos por sus pueblos, entre otros motivos, para darle materialidad a las ansias de bienestar y prosperidad de extendidos segmentos sociales previamente postergados.
Por ello, la participación de EE.UU. y de Rusia en las contiendas del medio oriente no serán coyunturales sino permanentes. Mientras persista la guerra, el suministro de energía se encarecerá para sus competidores en términos económicos; así el país euroasiático se mantendrá como proveedor principal en Europa y en Asia percibiendo los precios por él determinados, mientras que el norteamericano, a partir de su revolución energética, consolidará su ventaja competitiva frente al resto de las economías.
Para obtener una noción aproximada de la prevalencia obtenida por EE.UU., gracias a la baja en los costos primos lograda a partir de la explotación del Shale Gas, podemos comparar los precios pagados por el gas natural. Mientras que, según el Banco Mundial, a diciembre de 2017 el costo por millón de BTU (MBTU) fue de u$s2,76 en la potencia americana, para Europa el precio promedio de abastecimiento alcanzó los u$s6,56.
El acceso a la energía determina la actividad económica en un quantum asociado. Y, dado que los países que consiguen altos desempeños económicos también erigen sólidas barreras migratorias, en simultáneo finalmente definen cuáles son los pueblos que pueden trabajar y cuáles los que no.
Nos encontramos entonces frente a una guerra por los puestos de trabajo.
El papel de la economía principal
La consolidación del mundo que emerge dió su paso decisivo con la asunción de Trump al gobierno estadounidense. El despegue de la economía en el país del norte no sólo deja perimidas las tesis de un paso fugaz, casi accidental, sino que lo proyecta hacia la posibilidad de un segundo mandato.
Nos espera un mundo, en el corto plazo, en el que su principal economía será la gran "esponja" de la liquidez mundial, absorbiendo el financiamiento que demanden tanto el sector público como el privado para la puesta en valor de sus proyectos de inversión. Como señalamos oportunamente, estos están potenciados por el aumento de la tasa de ganancia empresarial -causado por la administración del comercio exterior y la reciente reforma tributaria-, estimulada por el plus de demanda que originará el megaplan de obra pública recientemente aprobado (cercano a los U$S2,2 billones).
En este marco el dólar se fortalecerá como moneda, ratificando su rol indiscutido como numerario y reserva de valor a escala global, mientras que la pérdida de competitividad que de ello pudiera derivarse para sus bienes transables, resultará más que compensada por las ganancias de productividad obtenidas por el abaratamiento del insumo energético.
Esto último, también ha llegado para quedarse.
La necesidad de nuestro MoDEPyS
En este contexto internacional, un MoDEPyS es imprescindible. Como hemos señalado en artículos precedentes, implementarlo requiere que también las dirigencias empresariales y sindicales lo hagan propio, y para ello, recordemos, debe cumplirse, entre otras condiciones, que:
► las empresas obtengan adecuada rentabilidad,
► el mercado de trabajo tienda al pleno empleo, con salarios de alto poder adquisitivo, y
► los sistemas de seguridad social sean suficientemente vigorosos, asegurando así los necesarios niveles de bienestar para el conjunto de la población.
Los pueblos que sufren la pérdida de empleos lidian también con la inestabilidad institucional. La desocupación al alza es sinónimo de ingobernabilidad del sistema.
Por ello, aprovechar la ventana de oportunidad que, pese a sus complejidades, el nuevo contexto mundial nos ofrece, convierte a la Argentina de pleno empleo en una realidad posible, la que, a su vez, es estrictamente necesaria, porque de ella dependen la estabilidad de las instituciones y la paz social.
Debemos maximizar la utilización de nuestros propios vectores de competitividad, que no son otros que los que devienen de las rentas extraordinarias originadas en:
► la producción de algunos alimentos y
► la exploración-explotación de los combustibles fósiles.
En ello se juega nuestro destino como Nación.
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viernes, 16 de febrero de 2018
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lunes, 12 de febrero de 2018
Los prestamistas externos también preguntan cómo seguimos
Los prestamistas externos también preguntan cómo seguimos
por Lic. Guillermo Moreno, Dr. Claudio Comari y Lic. Norberto Itzcovich
La fluidez que ha conseguido el Gobierno en su financiamiento sorprende cuando se lo examina a la luz de los descalabros macroeconómicos en los que discurre su gestión.
Con déficits:
- Fiscal Total (DFT) que ronda el 11% del PBI,
- de la Balanza Comercial del orden de los u$s8.500 millones y
- de la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos de u$s30.000 millones,
la obtención de préstamos debiera ser una quimera.
Para comprender por qué no lo es, podemos remitirnos a un ejemplo cotidiano en el mundo de los negocios donde en muchas ocasiones nos encontramos con empresas a las que no les prestaríamos, pero que mantienen, sin embargo, acreedores que le suministran el crédito necesario (en mercadería a pagar o financiero) para funcionar.
En general, al ahondar un poco, aparece que éstos últimos tienen o bien afinidades, o bien supra garantías, a las que el resto no accede.
Dados los ordenamientos legales que regulan al Estado Argentino y sus tomas de deuda, salvo excepciones, la segunda explicación es descartable. Quedan entonces, como elemento determinante, las relaciones de conocimiento. Éstas, devenidas de relaciones de subordinación o de vínculos sociales, familiares o comerciales, le brindan al acreedor la confianza en el cobro, ya que si bien saben que "no alcanza para todos", otorgan la certidumbre de que "estarán primeros en la fila".
Claro que la eficacia de la frase "tranquilo lo tuyo está" empieza a resquebrajarse cuando a la delicada situación interna se adiciona la aparición de amenazas externas.
La tormenta que viene del norte
Las decisiones del gobierno de Trump respecto a la administración del comercio exterior, la reciente reforma tributaria y el megaproyecto de obra pública, actúan como un poderoso atractivo para la inversión fronteras adentro de EE.UU. Con una tasa de desocupación rondando el 4%, el riesgo de "recalentamiento" está latente. Para su disipación, como lo indica la reunión de la Fed, nada mejor que nuevas subas de tasas.Los mercados financieros globales se anticiparon a tal decisión, aumentándolas a partir de incrementar el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense.
La suba de tasas es funcional a fines de evitar el "recalentamiento" de la economía norteamericana, así como también para la obtención del financiamiento para los proyectos de inversión privados y los públicos presupuestados. Esto nos lleva a prever que la principal economía del mundo será la gran "esponja" de la liquidez mundial.
No hay dudas que, competir con los EE.UU. por el crédito internacional, es un desafío que podría exceder con creces las potencialidades de nuestra economía.
No sólo sube la tasa sino que asoma la niña
Las constantes quejas sobre una supuesta retención de soja y maíz en los campos, y la caída en la exportación de productos primarios y manufacturas de origen agropecuario, no hacen más que corroborar que las proyecciones del Ministerio de Agroindustria sobre la campaña pasada fueron erróneas, llevando a que las estimaciones sobre el crecimiento de la actividad económica en 2017 del Indec y las proyecciones de nuestros colegas del sector privado, sean injustificadamente altas.
La sobrestimación de la cosecha, en alrededor de 11 millones de toneladas (M/tn), llevó a un incremento artificial de la medición del PIB cercano al uno por ciento -como ya lo hemos descripto y explicado en esta columna en reiteradas oportunidades-. Tuvimos entonces, como resultado de la campaña 2016/17, un producido cercano a los 126 M/tn, lejanos a los 137 M/ tn anunciados por la cartera de agroindustria.
Pero lo verdaderamente grave es que la presente campaña sufrirá una caída en la producción, como efecto de la prolongada sequía y las altas temperaturas en la zona núcleo.
Declaraciones del presidente de la Sociedad Rural Argentina, reproducidas por la "tribuna de doctrina", indican que el rendimiento esperado para la campaña 2017/18 es de 109 M/tn. No es esta la visión más pesimista. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires prevé una cosecha de soja de 51 M/tn (contra alrededor de 57 M/tn de la campaña anterior), pero advierte que podría caer hasta los 40 M/tn si las condiciones climáticas imperantes continúan en las próximas semanas.
Las consecuencias de tales pronósticos son estremecedoras, especialmente para quienes hayan confiado en las estadísticas del ex ministro de agroindustria Buryaile y su sucesor Etchevehere. Si el descenso en la cosecha va, en millones de toneladas, de 137 a 109, la pérdida en exportaciones (en equivalente soja a u$s362,39 la tn, precio del 07/02/18) superaría los u$s10.000 millones.
Para los lectores de esta columna el panorama será menos atemorizante, ya que la baja en la producción sería de alrededor de "sólo" 17 millones de toneladas (de 126 M/tn a 109 M/tn), con una baja en las ventas externas de más de u$s6.000 millones.
Esto implica que, aun cuando las importaciones no se incrementen siquiera en un dólar, sólo por la pérdida de exportaciones del sector primario, la Balanza Comercial argentina pasará de un déficit de alrededor de u$sS8.500 millones en 2017, a uno de entre ¡14.500 a 18.500 millones de dólares en 2018!
Una atmósfera inclemente
Hace menos de quince días, dos empresas argentinas que lanzaron ofertas públicas en Wall Street (Corporación América Airports y Central Puerto S.A.), hicieron las colocaciones planeadas, pero a costa de significativos recortes en los precios de sus acciones. Esto quiere decir que los mercados internacionales no convalidaron los valores, en dólares, de las compañías.¿Serán los motivos de la quita intrínsecos a las empresas, o estamos ante indicios de que la confianza de los inversores comienza a flaquear?
Por doquiera se mire, sea desde la perspectiva de lo interno o lo externo, sea desde las finanzas o la economía real, los pronósticos sólo nos traen promesas de tormentas.
Desde la desatinada conferencia de prensa del 28 de diciembre pasado, el "mejor equipo de los últimos 50 años" ha sumido a los mercados en un mar de incertidumbres, afectando con su propio desconcierto al conjunto de los agentes económicos.
Las prevenciones sobre las eventuales medidas gubernamentales se superponen con la certeza de la persistencia de los desequilibrios preexistentes, dando así, a nuestra economía, la fortaleza de un castillo de naipes.
Los nuevos datos de contexto derivan también novedosas preguntas:
¿Cuál será el comportamiento de los agentes financieros globales, prestamistas de nuestro país, si la economía de los EE.UU. comienza a fungir como una aspiradora de la liquidez mundial? ¿Qué consecuencias derramará la reducción de la cosecha sobre el conjunto de la actividad económica, en especial sobre las cuentas fiscales y la capacidad de honrar las deudas contraídas?
En tanto las acechanzas se mantengan, no sólo las respuestas no serán estimulantes, sino que se pondrá en duda la certeza de "cobrar primero (en dólares)" entre dichos acreedores.
Tal vez más que nunca, conviene insistir en transitar la etapa atentos a las señales macroeconómicas y vigilantes hacia la propia exposición a los factores de contexto en la microeconomía.
Reafirmamos que lograr la vigencia del concepto de empresa en marcha puede convertirse en el mayor criterio de éxito porque como ya lo dijimos este es un año donde "empatar es ganar".
El comportamiento de los inversores ante la renovación de los préstamos, adquiere el carácter de primus inter pares entre los indicadores clave.
La "cadena de la felicidad" de las acreencias externas se corta cuando comienzan las dudas sobre si "lo tuyo está".
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