lunes, 1 de enero de 2018

La visión del mundo de Cambiemos: ¿suma o resta para los negocios?

La visión del mundo de Cambiemos: ¿suma o resta para los negocios?


por Lic. Guillermo Moreno* Lic. Norberto Itzcovich* Dr. Claudio Comari*


Con su proverbial agudeza, el presidente Perón sostenía: " se infiere que el problema argentino es un poco el problema del mundo. () la política puramente interna ha pasado a ser una cosa casi de provincias; hoy todo es política internacional, que juega dentro o fuera de los países, influenciando la vida de las naciones y de los pueblos en forma decisiva".

Esta idea, de meridiana claridad, cobra hoy una vigencia manifiesta. La errada lectura que el oficialismo hace sobre el contexto mundial lleva a nuestro país a transitar por senderos equivocados, perjudicando sus potencialidades, y por ello desaprovechando buenas oportunidades de negocios para nuestras empresas.

¿Quiénes lideran hoy el mundo?


Recientemente, el Presidente de la Nación, en ocasión del acto de asunción de la presidencia pro tempore del G-20¹ por parte de nuestro país, definió a Xi Jinping, presidente de la República Popular China, Angela Merkel, canciller de Alemania, y Shinzo Abe, premier japonés, como "los tres líderes más importantes del siglo XXI".

Curiosa caracterización, dado que mientras el primero de los países mencionados cuenta con un poder militar importante, aunque de tipo defensivo, donde prevalecen las fuerzas terrestres (ejército), las otras dos naciones carecen de esas posibilidades y, es más, ni siquiera tienen asignada una silla permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Así, parecería ser que, de manera antojadiza, se deja de lado el sendero que transitan hoy las relaciones internacionales, marcado claramente por las políticas de Donald Trump, presidente de la primera potencia mundial tanto por el tamaño de su economía, como por su poderío militar.

¿Es posible ignorar la relevancia internacional de EE.UU. que, según el Banco Mundial, tiene un PIB que es equivalente al de China, Japón y Alemania sumados? Y que a su vez cuenta con una estructura militar organizada en cinco fuerzas (ejército, fuerza aérea, armada e infantería de marina, además de la guardia costera) la cual, al margen de su potencial nuclear, tiene como característica distintiva, en términos de conflicto convencional, la de estar en condiciones de llevar a cualquier lugar del planeta, fuera de su territorio, el teatro de operaciones, al contar, como mínimo, con 10 portaviones activos.

La misma apreciación cabe en el caso de Rusia. Si bien no se destaca por su poderío económico-financiero, su voz inexorablemente debe ser escuchada, ya que a su arsenal nuclear debe adicionarse su potencial militar convencional. De hecho, parte de su flota de guerra, situada en Kaliningrado, entre Polonia y Lituania, en el báltico europeo, fue este mismo año desplazada para apoyar a las tropas oficiales en el conflicto en Siria, pasando de camino a sólo unas pocas millas náuticas de tierras británicas y españolas, lo que alarmó a los gobiernos de esos países.

En su particular concepción, el actual gobierno también desoye las advertencias del papa Francisco sobre el desarrollo de la 3ra guerra mundial, al tiempo que ignora la relevancia y el impacto que el mensaje de Su Santidad tiene a escala global.

Estas menciones al poderío económico y militar, así como a la influencia de esos liderazgos, contribuyen a explicar por qué el mundo va encontrando en la diversidad de los modelos nacionales, un funcionamiento sistémico que los incluye, dejando atrás los uniformes "consejos para el buen gobierno", que devenían del Consenso de Washington.

En términos prácticos, estos cambios revelan, entre otras razones, el motivo por el cual cuando (para proteger su industria y su empleo) nuestro país decidió aplicar medidas de administración de comercio exterior, fue sancionado por la OMC; y en cambio ahora, ante una política espejo de Estados Unidos que las replica, tanto Europa como Japón transforman las sanciones en paciencia estratégica.

Escudriñan el futuro por el espejo retrovisor


En este contexto, no cabe duda de que el actual oficialismo no percibe correctamente la nueva situación internacional. Su cosmovisión lo llevó en su momento a desear el triunfo electoral de Hillary Clinton en EE.UU. y, lo que es peor, a creer que el mundo sigue funcionando de la misma manera que si ella hubiese ganado.

Su ceguera ideológica, le impide percibir la realidad tal cual es.

De allí deviene su seguidilla de fracasos hacia el final del año 2017, en términos de política internacional. Los ejemplos palmarios de que el mundo que concibe ya no existe, es que ni siquiera pudo presentar comunicados formales sobre los resultados de las anodinas reuniones en Buenos Aires, del G-20 y la OMC, ni acordar los elementos constitutivos de un tratado de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, lo cual no hace más que ratificar que el mundo ya no funciona como antes.

Resulta evidente que el gobierno se ve inhabilitado para comprenderlo, y que la realidad no le hace mella a su equivocada concepción.

Nos quieren integrar a un mundo que ya no existe

La inserción internacional de la Argentina, a inicios del siglo pasado, estuvo signada por la voluntad que tenían los sectores dominantes de ubicar su producción primaria en mercados con economías complementarias. Ello tipificó el conjunto del aparato productivo local, cuyas tensiones se expresaron en una consigna que, sin ser totalmente explicativa, reflejaba una antinomia de manera clara y didáctica: "industria versus campo".

A todas luces, no es distinta la mirada actual del gobierno nacional, a juzgar por su percepción del contexto global.

Pero la realidad es otra. Terminado el orden internacional surgido del Consenso de Washington, así como el rol de los organismos internacionales derivados de los acuerdos de Bretton Woods, quedan claramente expuestas dos posiciones antitéticas: una, la del gobierno argentino, como continuidad del comportamiento pasado, y otra que refleja realmente el nuevo paradigma vigente en el mundo.

En este marco, es imprescindible repensar esa inserción de nuestro país, lo que inevitablemente incluye las alianzas regionales y subregionales, así como la problemática que deviene de determinar cuáles economías son complementarias, y cuáles competitivas.

Las nuevas reglas del comercio mundial abren importantes perspectivas para la toma de decisiones autónomas, respecto de las posibilidades de un crecimiento armónico de todos los sectores de actividad (industria, campo y servicios), privilegiando los intereses nacionales.

Es una oportunidad de generar condiciones que, en lo económico, permitan negocios rentables para el conjunto de las empresas, lo cual redundará en una mejora de las condiciones generales de la economía nacional. Pero hay que saber aprovecharla, y para ello, deben hacerse los análisis precisos que permitan:

► caracterizar correctamente la situación global,

► entender las especificidades de cada uno de los mercados nacionales que integran el mundo y,

► posibilitar, una vez restituidos los equilibrios macroeconómicos, la concreción de buenos negocios por parte de las empresas, lo que constituye, a no dudarlo, la base del desarrollo.

Es nuestro deseo que comencemos a transitar este camino en el año que se inicia.



¹ El G-20 o grupo de los 20 es un foro de 19 países, más la Unión Europea, donde se reúnen regularmente, desde 1999, jefes de Estado (o Gobierno), gobernadores de bancos centrales y ministros de finanzas. Está constituido por siete de los países más industrializados —Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido (G- 7), más Rusia (G-8) más once países de todas las regiones del mundo. Además, cada año participan como invitados España, el país que ocupe la presidencia de la ASEAN, dos países africanos (el que preside la Unión Africana y un representante de la Nueva Alianza para el desarrollo de África y un país (a veces más de uno) invitado por la presidencia, por lo general de su propia región.

*MM y Asociados



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